Supperclub - Una experiencia inolvidable


El término "Supper Club" fue originariamente acuñado, para describir locales que bajo el supuesto de ser "Clubes para Cenar", servían en realidad para cubrir la demanda de consumo de alcohol durante la prohibición americana de los primeros tercios del pasado siglo XX.
En una visita a Amsterdam, conocí un lugar con el mismo nombre: "Supper Club", muy cerca de la plaza Dam, en un callejón, una puerta discreta (me costó encontrarlo), plaquita con nombres de socios ilustres.
Hicimos la pertinente reserva telefónica, con un recepcionista con un buen rollo "especial" (geniaaaaaalllll......) y "mesa" para primera hora.
Tocas el timbre, luz en la mirilla, ¡uf! suena a clandestinidad, y nos abre la puerta la drag queen más "grande" que había visto en mi vida, subimos unas escaleras monumentales, dos grandes cuadros presiden la entrada a ambos lados, damos el nombre, otro "Geniaaaaaalllll sed bienvenidos" y te entra un buen rollo impresionante.
Se abre una puerta que da al local en sí: una estancia muy amplia, a ambos lados, a un metro de nivel de suelo, se alinean unas camas corridas de color blanco, al fondo una barra y una pared grande sobre la que se proyectan imágenes, en el centro una gran mesa servida pero vacía; una escalera a cada lado dan acceso al nivel superior de camas corridas justo encima de las mencionadas.
Nos descalzamos y subimos al nivel superior, gente super bien vestida, chicas guapas, chicos que no se quedan atrás, y ocupamos nuestro lugar en la cama impoluta desde la que se divisa la totalidad del local, el disc jockey que va pinchando música estilo "chill out" y el video jockey que se encarga de las proyecciones.
El menú desgustación fue sensacional, cocina muy novedosa, a un precio que sin ser barato, no se hizo excesivo.
Entre plato y plato, otra drag queen se encagó de amenizar, el tiempo muerto, cantando canciones de "Robbie Williams" con un cierre de velada extraordinario.
Una pequeña anécdota: bajamos al lavabo (entre las Heineken y el vinito...), una chica iba delante, optó por la puerta de la izquierda de la estancia presidida por otra cama, nosotros, por inercia, optamos por la derecha, había urinarios de pie, no nos habíamos equivocado... Pero en esto que entra otra chica en el mismo bañoen el que estabamos, directa a los lavabos... ¿como?
A la salida obtuvimos la respuesta: había dos lababos (como en todos sitios), pero en este caso en las puertas, a diferencia del "Gentlemen" y "Ladies" encontramos un "Homo" y "Hetero", sin darnos cuenta nos habíamos metido en "Homo"..
También había una puerta donde rezaba "Aztec Camera" (cámara oscura), pero estaba cerrada, así que no puedo hablar de lo que había tras ella, pero en la web hay fotos que son un poco más explícita por si sois curios@s...
Total, una experiencia muy agradable y recomendable, si pasáis por Amsterdam, no seáis tímidos, id al Supper Club, donde nada es obligatorio y todo es posible.




Comentarios sobre Supperclub - Una experiencia inolvidable
hola!!!! pues por lo que dices se ve que esta de pelos el lugarcito no!!! me gustaria conocerlo... algun dia ire jajajajajaja!!! bien por ti por atraverte a ir alugares asi.
bonito el relato ojala sigas escribiendo relatos como ese...
oki saluditos!!!!
te invito a mi blog!
Me encanta, nunca he estado en Amsterdam pero la idea me apetece, los holandeses/as son gente super normal, enrollados y la mayoria muy atractivos. Y la idea de ir a un local asi me apetece no te puedes imaginar cuanto hombre con mucha suerte, aqui la gente es muy complicada y se hacen historias donde no las hay...y con el sexo más.
Besazos de Sexy Rebelde y merci por la recomendación