Más que una moto

Este blog trata de las idas y venidas de olla de "Un tío con suerte".
Dentro de mis aficiones, una de las menos frikis es la de las motocicletas, de todos tipos.
Empecé con una Vespa allá por el año catapún, que me llevaba y traía cargado, bien de libros, bien de instrumentos. Las Vespas son todo un mundo en sí, de hecho tengo una para mis desplazamientos habituales por Barcelona.
He pasado por japonesas de mayor o menor cilindrada, pero no hay nada comparable a la sensación de: bajar al párking, y allí está ella, solitaria, oscura, silenciosa...
Giras la llave, se encienden las luces, arrancas y...
Aparece su sonido característico, grave, pausado, a modo de un "Hola ¿como estás niño?" sin reproches, sabe que no te puedes permitir otra como ella, y en respuesta empieza a mecerse, te acaricia, está lista...
Sales a la calle y empieza a relucir, devolviéndo todos los rayos de sol, recodándote que estás vivo, que puedes llegar a donde haga falta...
Es una sensación que no se puede describir con pobres palabras en negro sobre fondo blanco, hay que estar ahí encima y vivirlo...
Efectivamente, se trata de una Harley Davidson, algo más que una moto, una compañera para recorrer todas las carreteras del mundo que sean necesarias...

