
Viernes tarde, Sant Genís dels Agudells "Sanjatan", barrio al lado del Hospital de Vall d´Hebron de Barcelona en el que transcurre la última historia de la Fundación Tony Manero.
Y digo bien cuando digo "historia", porque como comentaba, ya que el último disco de FTM es la banda sonora de una supuesta película "Pandilleros" que gira en torno a la historia de dos hermanos que nacen, viven y... mueren (introducción, nudo y desenlace) en este lugar con las pandillas urbanas de por medio.
Ya había visto el montaje en la Sala Apolo, pero en este caso, estábamos en el escenario perfecto, ambiente de cine "de barrio" al ire libre, con sus sillas de plástico, su barra con los respectivos "bocatas" acompañados de sus cervecitas previas y con la FTM jugando en casa.
Tras la presentación "de corazón" de los locales (Paquito y Deliciosa, vocalista y bajista respectivamente, son hijos de estas calles), y no sin antes tener que resolver el típico problema de última hora (nadie había reparado en la típica farola encendida a la hora del concierto que imposibilitaba el soporte de la proyección que acompaña al show :-) ), comienza a funcionar la "máquina en directo" que es la FTM.
Y sigo diciendo bien, porque al buen hacer musical de la formación, hay que acompañar que, como decía antes, el show está acompañado de una proyección y voces en off que son vestidas por las canciones, lo cual añade un plus de dificultad al tener que seguir un ritmo prefijado y tener que coordinarse con los efectos e imágenes.
Las canciones siguen la estela de fusión, abierta en su disco "Click". Muy variadas que cubren perfectamente la historia, amor primerizo en "Linda Lula", canción de fiesta en "Los Peineta" y mi preferida, la canción del malo, "Cucamonga", interpretada por un muy creíble, Lalo.
El ambiente, que fue genial, se fue caldeando, lo cual demuestra que el show divierte a la gente y no la deja clavada en la silla.
Aunque el show tiene principio y fin, se "estiraron" un poco y tocaron un par de canciones "extras" para deleite de los allí presentes...
Así que recomiendo encarecidamente el show de la FTM, por lo divertido, por lo bien hecho que está, por las canciones, y sobre todo, por lo "güena gente" que son.
